La historia apareció en un periódico sensacionalista. Decía, simplemente, que los bomberos debieron concurrir a una casa en la cual salía humo de una de las ventanas del piso superior. Al entrar, encontraron a un hombre en una cama en llamas. Después de rescatar al hombre y apagar el fuego, formularon la pregunta obvia: “¿Cómo se inició el fuego?”. “No lo sé. Ya estaba en llamas cuando me acosté”, fue la respuesta.
Robert Fulghum, “Todo lo que hacemos sin saber por qué” (Emecé, 1991)
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